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PEPIN PHARMACIA

viernes, 8 de enero de 2010





En el Exilio hay mucha afición a la bicicleta. Y los colegas se juntan en el velódromo municipal a dar unas vueltas alrededor de su pista para luego partir, desde allí, a excursiones o marchas diversas, siempre de ida y vuelta. Estando en la instalación deportiva hace unos meses, circulando entre un grupo de aficionados, cuando se empieza a organizar una salida, soy invitado a compartirla:


  • - ¿Te vienes hasta Arrigorriaga?
  • - No. Qué va.
  • - Venga, joder, vamos a ver al Patxi, cagonlaostia.
  • - No. Nun m´apetez
  • - ¡Ayvalaostia! Qué es, ¿que no conoces al Patxi?
  • - ¿El de Tilina?
  • - Y, ¿quién es esa Tilina, pués?
  • - Joder, Tilina la del Cantiquín. La muyer de Pachu.
  • - ¡Ayvadios!. Si Patxi, el alcalde, es soltero y entero
  • - Tienes que conocerlo, tiene buena ilustración
  • - Y sabe tocar el txistu
  • - Y también la pandereta
  • - Y un poquito el acordeón
  • - Anda, ir a tomar por el culo por ahí, que solo vos falta decir que se llama Panthaleón.

Ante tamaña y convencedora insistencia no pude imponer mi criterio ni rehuir la excursión. Y nada mas empezar la marcha, al salir de la ciudad, hay que iniciar el ascenso de un alto, el llamado de Miraflores que, a pesar de su denominación, ya puedes mirarlo, como y de la forma que quieras, no verás ni una sola flor. Ni una. Ni g
rafiteada. Fijaros que se dice que las abejas del entorno tienen una enfermedad profesional y pulmonar, similar a nuestra silicosis, que les obliga a prejubilarse y permanecer en la colmena sesteando a las seis semanas de vida, de tanto snifar el carbonato cálcico del hormigón que copa, como manto gris, toda la ladera sur de la colina. Miel ácida.

La cuesta tiene pendiente uniforme, subiéndose con facilidad si se aborda con una marcha constante y el desarrollo adecuado, apropiados ambos a las condiciones de cada routier. Así me la tomo inicialmente, pero el grupo lleva otra velocidad, con una marcha mas de la que yo podía soportar sin llegar a la fatiga. Así que empiezo a ir aproximándome a la cola, para luego descolgarme y alejarme, poco a poco de ella, haciendo lo que los comentaristas televisivos del Tour llaman, profesionalmente, la goma. En esas estaba cuando se me acerca uno de ellos:


  • - Venga, hombre, no te quedes atrás
  • - Va esto un poco rápido pa mis condiciones físiques
  • - Venga, ¡nun se diga!
  • - Ostia, oye, por esi acentu, tu ¿ónde yes?
  • - Yo soy asturianu
  • - Joder, yo también. ¿De ónde?
  • - De un pueblín, que seguro que nun conoces
  • - Por qué no. ¿Cómo se llama?
  • - Caborana
  • - ¿Caborana?
  • - Sí, ta nel Conceyu de Aller
  • - Coño, si yo también soy de Caborana
  • - Ostia, vaya casualidá
  • - Sí
  • - Yo,… ye que fai 40 años que marché d´allí
  • - Yo también fai tiempu que falto del pueblu. Pero, dame razones tuyes.
  • - Yo llámome Pepín y trabayaba en la farmacia del pueblu
  • - Cojones, conózcote. Faígote tras el mostraor.
  • - ¿Si?
  • - Sí. Además, yeres ciclista. Y acuérdome de una carrera de ciclo cros que ganaste, que baxabeis a toa ostia desde los Cuarteles por la cuesta del llau de Ca Letrita
  • - Sí. Esi soy yo. Así que nun se diga. ¡Caborana!. Vamos palante.


Llegamos al alto como pudimos, entre recuerdos, y después, recurriendo a la inteligencia y rehuyendo los zig-zag y los múltiples desniveles y toboganes que nos separaban de la meta, acomodándonos furtivamente a reiterados atajos, cuando el grueso del grupo apareció por Arrigorriaga ya estábamos Pepín y yo con el Patxi, echándole una mano, él con la pandereta y yo con la txifla, y dándole un revoltijo al repertorio del folclore local por todo el panorama geográfico desde Santurce a Bilbao.







Pepín y el mismu Loroño tan tramando
como quitai a Bamontes el lideratu
del equipu nacional pal prósimu Tur






Así me reencontré yo con Pepín el de la Farmacia de Caborana, coequipier, en tiempos pretéritos, de Carmelina en las faenas del recetario.

Le perdí la pista durante unos meses. Y el otro día nos encontramos y me enseñó las fotos que gustosamente incorporé a la Sección de Semeyes del Blog.



Esta es la foto tomada cuando se rodó en Asturias la película “A mí, … ponme unes pingarates” de José María Forcau, con guión de Jean Stablinski, en la que intervino Pepín. Por eso aparece en ella, el primero por la izquierda, José Luis López Vazquez, protagonista del film. La película, es lo que tiene el neo-realismo, mantiene una cierta actualidad, ya que trataba de la vida y maneras de un director-preparador-masajista de un equipo ciclista que enfotaba todo su éxito deportivo al suministro a sus corredores, antes de cada carrera, de una personal poción mágica. Mas o menos, como el Doctor Ferreri que, con un método similar, consiguió para el Indurain cinco campeonatos franceses seguidos, años mas tarde. El título viene a cuento de la petición que uno de los esforzados de la ruta efectuaba, en cada carrera, solicitando suplicatoriamente algunas gotas extras mas de solisombra para añadir al potingue milagroso.

Solía abusarse del recurso de les gotuques como acompañante de la cafeína en las carreras de la época y recuerdo, a propósito, que estando una vez en la consulta del Don Alfredo Escupitera le trajeron, con carácter de urgencia, a un ciclista, en maillot y pantalón corto, que supuestamente había sufrido un desfallecimiento en las proximidades. Al poco tiempo, desde el interior, se escuchan las voces el Doctor:

  • - Joder. Quitáimelu p´allá. Esti lo que tién ye una moña de la ostia.
  • - ¡¡¡ El siguienteeee!!!

Y el siguiente fui yo. Ya recordareis lo que me recetó tras el enunciado de mi madre acerca de mi flacura y palidez manifiestas.

  • - Que se la menée menos. Ale,…
  • - ¡¡¡¡El siguienteeee!!!!



LA CABORANA - BOO NIGHT ( final )

jueves, 14 de febrero de 2008


-...Continuación

Mudau pa dir al cine infantil
del Covadonga, en Morea




Esperaron, esperaron,....y esperaron,
y nun pasó nidiós



Co nesto que sigue finalizo´l relatu de la famosa carrera ciclista nocturna Caborana- Boo. Recordai la semeya última de la postrera entrega:

Altes hores de la noche. El cura y el médicu de Caborana reteníos nun cuartón del Cuartel de la Guardia Civil de Boo. Al llau, notru departame
ntu, un montón de vecinos, tos xuntos y en porrica. Como autoridá, un Sargentu y los números Regueiro y Ramírez de la Benemérita. El bulliciu producíu fizo qu´unos paisanos de Boo al mandu de Lolé el de Caborana arrancaren desde´l chigre de Jamín hasta´l Cuartel pa dexar de llau ocurrencies propies y axenes y verificar, duna putavez y en primera persona, qué cojones pasaba naquelles hores dientro del Recintu

  • - Joder, tampoco fai falta dir a toa ostia
  • - Ya, co nesta oscuridá podemos danos una centellá
  • - Además, ¿tenemos un plan?
  • - ¡Qué cojones de plan!. Fuisteis vosotros los que me dixisteis que había unos de Caborana dientro´l Cuartel
  • - A ver si ye mentira
  • - Cagoentó, en qué quedamos
  • - Tranqui Lolé. Ta bien ser chau palantre, pero valmos mas agüeyar desde fuera antes de metese na boca´l llobu
  • - ¿Qué ye?....¿Hay mieu?
  • - Nomenó. Llámenlo como a la mujer de Pepón
  • - ¿Pruden?
  • - Nun ta mal. Ta mas buena que la mió mujer
  • - Qué,…¿usámosla?
  • - Qúe quiés decir…que…. ¿dexarase?
  • - Ostia, nun entendeis na,….la prudencia, mecagonlaleche, la prudencia.


A pasu llargu y enzarzaos nesa pragmática conversación arriben los paisanos tos, papuos y el de Caborana, al entornu´l Cuartel, acercándose sigilosamente hasta la paré exterior, agachaos baxo los alfeizares, levantando poco a poco el porretu hasta que la vista yos supera la llínea horizontal que delimitaben los batientes de les ventanes de maera del edificiu.

La primera sensación fue d´estupor y ningún atreviose a decir ni pío. Pasaron varios minutinos hasta que Quilo sentenció:

  • - Sí,…estos rapazos son de Caborana
  • - Joder, pero si apenes se yos ve´l morru. Ta medio oscures
  • - Que son de Caborana
  • - Ya ta´l enterau de Quilo
  • - Que lo digo yo. Que son de Caborana
  • - Y,….¿esa conclusión?
  • - Ye que esi que ta hí,.. esí,… esí, ye fíu de Elijo el vigilante y,…
  • - Y…¿qué?..¡acaba!
  • - Va ser yernu míu
  • - Cagonmimanto.!!! Y , ….¿cómo lu distinguiste?
  • - Topelu con neses mismes pintes en mas d´una ocasión nel zaguán de la mió casa
  • - ¿Deses traces?
  • - ¡Probe Martinina!,…¡qué fame i espera!
  • - ¡¡¡Mandagüevos!!!
  • - Eh,eh…oíme,..
  • - Dí, Lolé
  • - Estos dos que tan aquí solucos son el cura y el médicu de Caborana
  • - Entós, tábamos no cierto
  • - ¡Laputaparió!, algo habrá que facer, que desti gallineru puen salir toos desplumaos
  • - Y de los güevos, val mas nun hablar, que paecen dotra especie de ave menor que prefiero nun mentala
  • - Venga, dejaivos de pijaes y vamos pa dientro p´acalaralo to

Hores después, tras llarges explicaciones entre la autoridá militar y los animosos civiles, que nun guardies, aclarose too, dexando en una anédota esti eventu aquí reflejau.

To lo escrito hasta quí, como ye práctica nesti Blog, ye cierto, y ye una reproducción fideligna, tando sacao tomando notes manuscrites del Expediente administrativu, con signatura 0101-79-1001CB ( por si vos fai falta p´algo), de los Archivos Centrales de la Guardia Civil, ayudau nel trabayu por una amigu que tuvo la gran suerte de casase en Caborana, conoceor, por razones personales y que nun vienen al casu, de los entresijos del cuerpo armau en cuestión.

Y yo nun voy añadir na de cosecha propia, nunsea que cualquier vanalidá mía puea llegar a trastocar el sentíu
de la historia y puea terminar paiciendo ficticia. Y nun ye eso.

El restu de lo que pasó después nun ta escrito en ningún llau. Contáronse, podeis imaginávoslo, barbaridaes, siempre negaes desde Caborana porque, quien mas, quien menos, tando como tuvieron tantu tiempo en porrica, teníen algo que ocultar.
Lo unico cierto, y que permanez nel tiempu como datu históricu, fueron tres coses:

  1. - Que la Plaza de Boo, siendo plana comu la palma duna mano, llámase La de la Subía.
  2. - Que los héroes del acontecimientu deportivu, tratándose duna carrera ciclista, nun fueron los que primero llegaron en bici a Boo.
  3. - Que la prueba deportiva figura nos anales del ciclismo nacional como una de les famoses escalaes , al par de les renombraes de Archanda, Monyuí y Arrate



Carrera Morea, xunto a la Casa´l Pueblu
a Caborana frente Los frailes



Extrañu equilibriu



LA CABORANA - BOO NIGHT ( 4 )

martes, 11 de diciembre de 2007


....Continuación


Intentando despegase



¿ Tais seguros de que pasen por aquí ?


El griteríu y el barullu qu´había a aquelles hores nel Cuartel de la Guardia Civil de Boo nun yera cosa normal. ¡Quiá!. Y nun pasó desapercibíu a los vecinos del pueblu. Vozones, lluces prendíes, bicicletas apilaes al borde la carretera, la vespa aquella atravesá nel camín, dos rapazos que saltaben por una de les ventanes posteriores,….nun yeren coses que acontecieran tos los díes. Nin siquiera po les fiestes. Tampoco yera el 12 de Octubre. Así que, fueron lóxicos los comentarios al respeutu que´n aquellos momentos se producíen en tos los chigres de Boo. A mou exemplu, esto ye lo que se comentaba abiertamente en Ca Jamín:

  • - Na, home, nun ye na. Ye que tan faciendo pruebes pa istalar la tele en Boo, pa cuando sean los mundiales de fúbol dir al Cuartel a ver los partíos sin importar el horariu de la trasmisión

  • - ¡Qué va! Paez mentira que nun conozcas a los guardias

  • - Sois fatos. Ye que cásase el Sargentu y ye la despedía de solteru

  • - ¿Con quién?

  • - ¡Qué mas te da!. Será con la su moza, nun va ser con la del tu fíu, ¡nun te jode!

  • - ¡Ni hablar de peluquín!. Falten entovía munchos años pa que un tal Zapateru permita casase a un guardia con un concejal

  • - Qué ye, que el zapateru ye gay

  • - ¡Coño!, qué va ser zapateru Gay. Gay, el de La Curva, ye mineru

  • - Digais lo que digais, selo de buena tinta, los guardies nun se casen ni con dios

  • - Amás, paisanu con paisanu nun ye boa

  • - Si nun ye boa, será entós pitón, porque la cosa ta bien envenená

  • - Dexai de lucubrar. Ye que tan preparando una marcha nocturna conxunta
    los guardias de Boo, Caborana y Morea, tan cargando les mochiles y anden a osties porque tos quieren llevar al chumbu la mas lixera

  • - Ye mentira, enteraos del pijo. Son cursos de posgrau.
    Sentí yo les tecles de la máquina y tan enseñándolos a escribir tamién con la izquierda porque yos dicen que hai que utilizar les dos, aunque ellos insisten que siempre se arreglaron par dar 0stiazos con una sola y menudu placer yos dió

  • - Nun son hores pa eso. Nun me jodas.

  • - No. Vengo yo de llí y hablen d´un médicu y paezme que tan organizando una campaña de vacunación xeneral y del repartu de bromuro

  • - Ostia, como en la mili

  • - Sí, pero esti d´efectu inmediatu, no como aquel que empezó a facenos estragos treinta años después

  • - Pero, si diz Quilo que la vespa que ta llí torgá ye la del cura Caborana

  • - Habrán robaola. O, pensándolo meyor, tarán organizando una cuestación pa les misiones


  • - ¿Imposibles?

  • - Bueno, o de les otres, ya sabeis como
    se lo gasta´l cleru nestos asuntos y nes hores nones

  • - Tamién yo pasé por detrás y,… daba un tufu a puticlú

  • - ¿Nun habrán subío les mulatones del caba
    ré de Sotu?

  • - Osties, igual hai que dir a char una mano

  • - O el pijo

  • - Bueno, si nun ye caro y se dexen,…


Lolé yera un paisanu de Caborana, del Segundu Riba por mas señes, que se había casao en Boo. (Si quereis ver alguna semeya suya entrai en la páxina de Boo, hai varies ). Nun taba nel chigre, pero apaez nesti momentu po la puerta.

  • - Ahí vién Lolé, seguru qu´el sábelo tó

  • - ¡Lolée!

  • - Qué pasa, ho.

  • - ¿Qué ye lo que ta ocurriendo nel Cuartel?, ¿oyiste daqué?

  • - ¡Qué va!. Vengo de la Vegona y llevo toa la tarde palotiando
    . Toi reventeu y voy a aclarar un poco el gargüilu

  • - Joder!, si ta tol pueblu entereu

  • - Entós, enteraime a mi tamién, ¿qué osties pasa?

  • - Bueno, a ciencia cierta, salvando toes
    les dudes suscitaes hasta´l momentu y tomando como fechos fácticos ciertos la presencia del médicu y el cura de Caborana,..

  • - ¿De ónde?

  • - Lo que oyiste. ¡De Caborana!

  • - ¿De Caborana?,….y, ¿qué coyones facemos aquí?....Venga, vamos. ¡¡Vamos tos pa llá !!.


Formando parte de una misión con destín desconocíu, movíos po la puta ciriosidá, enfilen tos , detrás de Lolé, la cuesta, en formación heterogénea, desde Ca Jamín hasta el Cuartel de la Guardia Civil

Nel Cuartel, el Sargentu, na creencia de que la feligresía debía conllevar algún señuelu físicu visible y conoceor, además, de la teoría filosófica que diz que valemos casi ná los paisanos vestíos, pero menos aún en porrica, dió les órdenes pertinentes pa que se despelotaren tos ellos. Pasando por altu los avatares de la retirá de la ropa personal, los involuntarios contactos carnales, el minúsculu
tamañu a que había quedau reducíu el órganu viril por mor de la situación del acojone reinante, cuando ya ta tol grupu en pelotes, lanza el Sargentu la órden a gritu pelau:

  • - ¡Todos con el culo contra la parez!

Istintivamente, los de Caborana, como la orden interior del sucosciente
llegoyos anantes que la del Sargentu, intentando protegese los güevos, se ponen tos cara contra la paré.

  • - ¡¡¡Jooodeerrr!!!. ¿ Quéz que no ze oye?


  • - ¡¡¡¡¡¡C u l o s c o n t r a l a p a r e z!!!!!



Tos taben enfotaos que s´hallaben perfetamente posicionaos y que la insistencia del Sargentu debíase a algún, el del
pasu cambieu que hai en toa formación, que taba puestu del revés

  • - ¡CULOS!,¡CULOS!,¡CULOS!. Repito por última vez: ¡Los culos contra la parez!

Secuencialmente van percibiéndose de la situación controvertía y, como pieces de dominó tras finalizar un xuegu, fueron dando
la vuelta un tras utru hasta quear con les posaeres arrimaes a la xelá paré, dexando al frente la reducía carne colgante que apenes asomaba por entre la pelambrera inferior.

Nesa vejatoria postura va a encontralos la comitiva de vecinos de Boo que irrumpen por sorpresa por la puerta, primeru el de Caborana, Lolé, y detrás el restu´l xentíu.......



Al final,...había premios pa casi tós



LLegó el color y,....el campeón

...Continuará


NOTA. El debido respeto a la Autoridad del momento y la autocensura del que esto está transcribiendo hacen que sitúe al médico y al cura en la sala colindante, aunque uno de los presentes, partidario de la teoría que dice que el tamaño no importa, me dio detalles de las dimensiones de los instrumentos de ambos. Si queréis los pormenores al respecto, preguntárselo a él.


LA CABORANA - BOO NIGHT ( 3 )

domingo, 2 de diciembre de 2007


....Continuación


Otru componente del equipu nenos del Segundu




...Uhmmm.....nun-i dieron tiempu


Las discusiones del interrogatorio del médico de Caborana con la Malemérita habían llegado hasta el cuarto donde estaban retenidos el resto de los vecinos que habían participado en la carrera ciclista Caborana-Boo. La semioscuridad reinante, el vocerío que llegaba desde la otra sala, la intranquilidad que siempre provocaba la simple estancia en un Cuartel, aunque fuera solo para pasar la revista militar anual, hicieron de la espera de los retenidos una especie de temblequera coral general sincronizada, transmitida y armonizada únicamente con la mirada que se dirigían entre todos ellos.

En aquel momento, cuando todos pensaban para dentro, joder quei toque a otru, que nun me llame agora a mi´l sargentu, aparecen por la puerta exterior los dos rapaces, el Porri y el Chupao, que se habían fugado, acompañados del cura, que habían subido a todaostia hasta Boo, los tres encima, arreblagaos, de la vespa de Donfrancisco. No hubo necesidad de advertir al cura cuál era el trágico e histórico momento que reinaba en aquel agobiante espacio rectangular y, nada mas echar un vistazo, se dirige, resueltamente, al guardia que estaba al pié de la puerta custodiando cualquier indeseado intento de fuga de los retenidos.

  • - Oiga, mire, Sr. Guardia, vengo a interceder por todos los retenidos en este malentendido.


  • - No eztá l´horno pa bolleá, nestos momentos. No venga con maz hiztoriaz. Eztá el Sargento con un cabreo de impresión porque hubo uno que ze quizo hacé pazar por médico primero y po galeno dezpuéz y no lo libra del cuartón ni La Caridad en Virtú



  • - Mire, comprendo la situación, lo intempestivo del horario,… lo que usted quiera, pero estos son mis feligreses, recitó a modo de responso salmorial, con el tábiru tábiru, Donfrancisco



Debe tenerse presente y recordarse la vestimenta que portaba el cura. Lo habían sacado de la cama y, directamente sobre el pijama, había tornado una gabardinona. O sea, el Guardia estaba atisbando a un paisano despeinado, con los pelos de punta puestos tiesos por el viento originado por el desplazamiento a toda velocidad de la motovespa, con una gabardinona negra de la que por la parte de abajo y por arrriba se dejaba ver un traje de rayas, como si fuera de presidiario. Su pijamón. Y decía el buenhombre, insistentemente, que él era el cura, todo ello después del fallido intento de hacerse pasar el anterior individuo por el médico del pueblo de Caborana.

El Guardia era bastante bien mandado y, sin perder el ojo a la puerta principal para que no se le escapara nadie, abre la puerta de la Oficina de los Interrogatorios donde estaba solo el Sargento, al que encontró con la cabeza apostada sobre las manos de unos brazos doblados y apoyados por sus codos sobre la mesa, en una actitud de desfallecimiento e incomprensión.

  • - Mi Sargento, acaba de llegá otro Zeñó y dice ser el Zeñor Cura der pueblo

El Sargento estaba en aquel instante físicamente en el Cuartel, pero a nivel de conciencia se encontraba mucho mas lejos y, claro, no le llegaban las palabras del Guardia Ramírez. ¡Que va!.

  • - ¡Mi Sargento! , repuso con mas énfasis



Nada. Parecía una representación a escala natural, a modo de estatua de cera, de lo que hasta hace no tanto era el Jefe del Cuartel, lo que preocupó un poco al Guardia Ramírez y le hizo acercarse justo hasta el lado mismo de la mesa del Sargento, cuando en ese momento entra en la Sala el Guardia Regueiro, que venía de, cumplimentando la orden del Sargento, encerrar al supuesto médico en el Cuartón de retención.


Los dos guardias se dirigen una mirada de complicidad, incomprensión y de haz tu lo que quieras que yo no sé lo que corresponde hacer en este momento. El Guardia Regueiro toma asiento al costado de la pequeña mesa desde donde anotaba los datos de los interrogatorios para formalizar la ficha personal de cada uno de los retenidos, dejando la iniciativa al Guardia Ramirez de rescatar al Sargento de entre el lío de las negras nubes de incertidumbre y desconcierto por las que perdidamente deambulada sin moverse de su asiento.

  • - ¡¡¡Miii Sarrrgeeeento!!!, gritó

  • - Coñees!!!, Guardia Ramirez, qué modale zon eztoz. Posición de dezcanso , einch!!!!, contestó de repente el Sargento recién entrado en la escena, de sopetón, de la Sala de interrogatorios.

  • - Zí, mi Sargento. ¿ Me permite continuá?, mi Sargento

  • - Continúe sin moverse, Guardia Ramirez. Y, de paso, zigamo con el interrogatorio. Páseme a otro de los reteníos

  • - De eso quería hablarle, mi Sargento. Acaba de llegar otra perzona que dise mantener con tos los reteníos una relación personal muy eztraña, ozcura, no zé zi perniciosa,…. y que él llama de feligrezía

  • - Feli…quéeeeeeee

  • - ¡¡Feligrezíaaaa!!

  • - ¿ Cómo ?.....¿ Feligrezía ?. A qué ostias me zuena……Ahhhhhh….Joé ya caigo,…. mazonería, relasiones íntimas impropias , perniciozas uniones de númeroz impares, prácticas zexuales pecaminosas, mariconismo,….feligrezía…..Apunte, Guardia Regueiro, apunte zin perdé palabra, queztamo ante un cazo zingulá que nos pué encumbrá a loz trez.




Públicu impaciente esperando´l pasu de los esforzaos de la ruta




...Y el ganaorrr,...fuéeeeeee

....Continuará



LA CABORANA - BOO NIGHT ( 2 )

lunes, 12 de noviembre de 2007


......Continuación


El correor y sus fans



El Garatu



El ciclista y los guajes


Con gran tranquilidad y familiaridad, ya que había sido Alférez en las milicias universitarias y ostentaba la Jefatura de la Banda de la Cruz Roja Local ( una estrella es mas que cualquier galón, pensaba ), se dirige al guardia que tenía los galones de sargento el médico de Caborana.

  • - Oiga, mire, Sargento, es que,..

Un irritado Sargento, como si le hubiera picado de forma sorpresiva alguna especie rara de insecto trompetero tropical, dando un salto de la silla, bocifera gritando:

  • - ¡Firmeeeee!, cohones. ¡Que oztias va a zer ezto!

Nuestro médico pone en marcha un gesto como queriendo dar a entender por medio de la expresión mímica la existencia de una mal entendido. Sin decir palabra.

  • - ¡Quietoooo!. ¡No ze mueva!, le coloca el Sargento para evitar cualquier movimiento, que por incontrolado, pudiera finalizar en peligroso
  • - Sargento,…
  • - Y,…¡¡¡¡¡Mi Sargento!!!!!. Comience por,... Mi Sargento

A pesar del cierto acojone que generaba la situación, en un cuarto en semipenumbra, ante una Benemérita nerviosa y desquiciada, en un desconocido y helado Cuartel de la Guardia Civil, con la mirada del Caudillo que desde el cuadro de enfrente no le quitaba su ojo inquisidor, a pesar de todo eso, nuestro médico, conocedor del percal en cuestión, no se amedrentó.

  • - Mire, es que yo soy médico de Caborana

La profesión ya se la había indicado el Guardia Ramirez, y no era novedosa para él. Suponía el Sargento que todo formaba parte de una broma que no estaba dispuesto a soportar. Menos, que un indocumentado le tomara a chirigota. Le daría un escarmiento, para ejemplarizar.

Empezaron a aparecerle por la frente las primeras gélidas gotas de sudor y, conteniendo el ímpetu interior que le empujaba a darle directamente dos ostias, tocando superficialmente el arma corta que le colgaba del cinturón como para afianzar que se encontraba en un acto de servicio, pidiendo mentalmente ayuda a DiosNuestroSeñor para proceder justamente, levantando aún mas el tono, se arranca:

  • - ¡Cohones!.¿ Eztá uzté zordo?. Le repito por úrtima vez que la próxima ocasión que se tenga que dirigir a mi comiense inexcusablemente con Mi Sargento.¿Entendío?….¡¡¡Miii Sargeeentooo!!!

Dando un poco rienda suelta a sus instintos mas primitivos, continuó al mas puro estilo Picurri, el Jefe de Puesto del Cuartel:

  • - O si no, le meto una patá en los güevos que sube y baja y cuando regrese a tierra ya habrá amanesío.

Tomando aire y expulsándolo lentamente, enviando con cada espiración una orden mental interior de relajación, manteniendo aparentemente la calma, como en actitud de súplica, nuestro médico vuelve a proferir palabras.

  • - Déjeme explicarme,..

Sin darle tiempo a pronunciar la siguiente sílaba con la que comenzaba la próxima palabra de la exposición se arranca el Sargento dándole órdenes al Guardia , allí presente.


  • - Por favor, Guardia Ramírez , póngale inmediatamente las esposas a ezte cretino, diríjale ar calabozo que, luego que acabemo con el interrogatorio del resto de los gamberros reteníos, ya pasaremo por allí a suavisarle. Y quítele la chaqueta, que ella no tiene la culpa de su conducta.

Mientras tanto, dos colegas de la hazaña ciclista, que habían participado en la ascensión nocturna, el Porry y el Chupao, que se habían escapado del desaguisado en los primeros momentos tirándose por una ventana del Cuartel a la güerta mas próxima, habían llegado a todo correr hasta Caborana, a la Cafetería de la Xana, donde esperaban ansiosos los expectantes vecinos que querían conocer el nombre del ganador del evento deportivo. Comentaron la situación en la que habían dejado a sus amigos participantes en la carrera ciclista en Boo para encontrar entre todos una solución que diera como resultado la puesta en marcha de una cruzada de rescate en toda regla.

Entre los allí presentes no había ninguna personalidad relevante que pudiera enterceder por los retenidos ante la autoridad militar. Y, para qué presumir, tampoco existía, en aquellos momentos, en todo el pueblo. Pero siempre tuvimos al ocurrente que sin quererlo aporta la solución definitiva.


  • - Joder, vamos a buscar a Donfrancisco. Subimos al cura a Boo y aclárense toes les coses
  • - A estes hores el cura ta fritu. Métese na cama cuando les pites. Nun mos faldrá ni putu casu
  • - Ye una urgencia. Además, el médicu ye amigu suyu
  • - Cuidao, quel cura ye la ostia. A ver si ye peor el remediu que la enfermedá.

Les costó despertar al cura, les costó mas que entendiera cuál era la situación planteada y qué era lo que se le reclamaba en aquella grave circunstancia, y constituyó un auténtico milagro que se dispusiera, a aquellas intempestivas horas de la noche, a acompañarlos hasta Boo.

Sin tiempo para ponerse la sotana, poniendo unos pantalones y una chaquetona sobre el pijama de algodón a rayas que utilizaba para dormir, parten a toda prisa toda la comitiva a la difícil y heroica misión de sacar de entre las manos del Sargento a todos los vecinos de Caborana retenidos en el Cuartel de la Guarduia Civil de Boo




Ciclistas infantiles y sus....gruppies




Roberto Morales, correor cántabru, ganaor nuna Caborana-Boo, con unos guajes del Segundu Riba



Chando una mano





Vecinos de Caborana agüeyando a un italianizau Tarangu



Vecín de Caborana, venceor del Campeonatu de Ciclismu Militar, con una bici emprestá por Suarez-Cuevas, entós correor del equipu Novostil de Valladiolid


¿ Qué fará el Sargento ante l´autoridá religiosa?
¡¡Hay qu´esperar a la prósima entrega !!

Continuará


LA CABORANA - BOO NIGHT

miércoles, 17 de octubre de 2007


Siempre hubo gran afición al ciclismo en Caborana. Tuvimos y tenemos rodadores, sprinters, escaladores, aficionados, tertulias, seguimiento colectivo del Tour de France en contacto permanente con Fermina la esposa de Bahamontes,…..Es decir, no nos faltó, en ese aspecto, de nada. Ejemplos fotográficos del tema hay a montones. Una foto incluso está camuflada en la cabecera del Blog a la espera de que alguien identifique a sus esforzados pedaliers. Ahora, para muestra, unos botones:


Miembros del Corbata Club de Caborana



Foto finish



Compañera del Equipo de ciclismo Infantil Femenino



Generoso Pensado, Il Bello de la Strada



Los tres del Podium



Máquinas a punto, delante del Garaje Moreno


Sin embargo en este espacio se prima la originalidad, aquello que nos diferencia de nuestros vecinos de los pueblos colindantes y que constituye nuestra mas querida esencia. Muchos,… muchos, tuvieron prueba ciclista dentro del programa festivo de su patrón/a local. Fácil recordar, a bote pronto, el circuito de Morea, por ser el mas próximo, aunque hubo competiciones sobre las dos ruedas en otros pueblos como Boo, Cabañaquinta, Collanzo,… De todas formas, de la prueba que yo hablo era una específica y pensada para los doblemente especialistas: Escaladores y con vista de luciérnaga.
Ya caísteis todos del burro, seguramente. Estoy refiriéndome a la subida nocturna Caborana – Boo. La Classic Cyclist Caborana-Boo Night
.

Algunas características del evento eran las siguientes:

  • - Se hacía durante la noche

  • - Solo podían participar los vecinos de Caborana y algún invitado foráneo

  • - La salida se hacía coincidir justo con el momento del paso de "chien a loup"

  • - La iluminación de la prueba la constituían los focos de los coches que seguían al evento.

  • - La megafonía eran las voces de ánimo y los claxon desde los automóviles y las motos que sucedían a los ciclistas

  • - El Acta del resultado deportivo se redactaba a la luz de la farola de la plaza de Boo

  • - Los premios, vales canjeables por moñas gratuitas, se entregaban en la Cafetería, finalizada la prueba


La carrera de mas éxito, por razones obvias, fue la primera, porque conllevó la detención por parte de la Guardia Civil Papua de todos los integrantes de la comitiva ciclista, tanto de los esforzados routiers como de los ocupantes de los coches de apoyo, sin apenas poner el pié en Boo.

Estaban ya todos retenidos en la sala de entrada del Cuartel.

Como fuerzas intimidadoras, un Sargento extremeño y dos Guardias Civiles rasos, gallego y cazurro respectivamente. El Sargento dirigía la operación en la fría sala principal solamente iluminada por una bombilla de 60 voltios colocada bajo un plato de porcelana, uno de los Números de la benemérita estaba sentado frente a la máquina de escribir Olivetti y lejos de la tenue luminaria descrita, en la misma estancia, y el otro Guardia ponía orden y controlaba a los detenidos en la sala de retención, ésta en completa penumbra matizada por la reluciente llama de un carburo de pared.

  • - Guardia Regueiro, vamo a empesar el interrogatorio. Anote cuanto le vaya distando. Avise ar Guardia Ramírez que vaya dando entrá uno a uno a eso mamarrachos.


En ese momento, sin necesidad de llamar al Guardia Ramirez, abre éste la puerta de la sala donde aguardaban el Sargento y el Guardia Regueiro …..

  • - Mi Sargento, hay aquí uno de los reteníos, con muy mala pinta, con un bigotuco recortao y que insiste en disir que éh el médico de Caborana

  • - No me joda, Guardia Ramírez, ni puto caso. Aténgase a las órdenes. Que vayan pasando de uno en uno, con el carné de identidá sostenío por las piesas bucales delanteras, que les voy a dar yo a eztos carrera ciclista toa la noche


El Sargento, mientras el Guardia Ramírez sale de la sala, se dirije al Guardia Regueiro….

  • - To listo?...Guardia Regueiro.

  • - Sí, mi Sarg…


Vuelve a irrumpir bruscamente el Guardia Ramírez….

  • - Mi Sargento, no hay quien puea con el detenío. Insiste en desir ahora que es el galeno de Caborana.

  • - No me ponga de malos guevos Guardia Ramírez antes de empesar. ¿Entendío?. Primero que era er médico, ahora que er galeno….. Estos son tos unos gamberros y veremo de onde ostias son. De toas formas, páseme primero al bromista de los cohones, el matasanos de las narices, que le voy meter una patá en los testículos que se va enterar.


CONTINUARÁ
con el relato íntegro de la noche vivida
en el Cuartel de la Guardia Ciivil de Boo