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S E M E Y A

domingo, 12 de mayo de 2013



Me remiten dos documentos. Uno, la foto de los alumnos de los frailes del grupo del difunto Armado. El otro, un documento histórico: una pintura efectuada en esa clase por un alumno en el que se ve, o se intuye, tanto da, Caborana. Como un testimonio, a pesar de la parálisis del Blog, aquí quedan puestos










C O U L O R S

miércoles, 16 de marzo de 2011


Ya había finalizado la serie de entradas de Los Frailes. Con un poco de historia, y alguna foto. Debo añadir esta semeya. Por dos razones. Porque fue el inicio de las fotos en color. Y porque en ella está Lucio







LOS FRAILES ( 8 )...QUIÉN NOS ENSEÑABA

lunes, 2 de noviembre de 2009



El Instituto de los Hermanos de las Escuelas Cristianas había nacido como un remedio ante la insuficiencia de las clases populares y de los pobres de alcanzar educación para sus hijos. El medio para solucionarlo que se propuso S. Juan Bautista de La Salle consistía en formar maestros capaces de comunicar el espíritu cristiano a través de su enseñanza, su vigilancia y su ejemplo, viviendo en medio de sus alumnos.




Canónicamente se había constituido como una congregación de religiosos ligados por los votos de pobreza, castidad y obediencia, de estabilidad y de enseñanza gratuita.

La originalidad del Instituto en las fechas de su creación consistió en que, por una parte, elevaba la profesión de enseñante al nivel de vida consagrada a Dios en su integridad, profana y religiosa. Por otro lado, esa consagración se refería a la totalidad de sus actividades en orden a su misión de educadores cristianos en el medio escolar. Y, finalmente, se establecía para los Hermanos la especialización mediante una formación apropiada a la finalidad profesional y pastoral que caracterizaba al Instituto. Fue, por tanto, en sus orígenes, una iniciativa en la que se valoraba al mismo nivel la capacitación profesional y la vocación religiosa.

Cuando el Instituto llegó a España, el país se encontraba
en pleno reverdecer de las órdenes religiosas con fines benéficos, asistenciales y educativos. Las dedicadas a la enseñanza seguían todas, más o menos, el mismo esquema general: asentaban su labor educativa en una sólida vida en comunidad y en la preeminencia en cuanto a los objetivos formativos de la formación cristiana sobre la académica.

En el caso de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, la formación que recibían quienes ingresaban en el Instituto era la siguiente:

Ingresaban entre los 13 y 15 años en el Noviciado Menor, que hoy llamamos Aspirantado. Dedicaban la mayor parte del tiempo a estudiar todo lo que les preparaba a ser, un día no lejano, maestros. El Bachillerato no entrará como programa fijo hasta 1941.





A los 16 años el aspirante pasaba al Noviciado con el nombre de Postulante. [...]. En estas fechas el Postulantado duraba seis meses, pero hubo tiempo en que sólo duraba dos.

El día señalado, el postulante considerado maduro
, empezaba su Noviciado e ingresaba oficialmente en el Instituto con la Toma de Hábito. El Noviciado duraba 12 meses... Estudios sobre el Instituto (Reglas, Fundador, Colección, Historia), sobre la vida religiosa (votos, oración, liturgia, devociones), algo de Teología y más de Catequesis. [...]
Pero, más que nada, se ejercitaban en la oración... "Es el primero y principal de los ejercicios diarios" ha dejado escrito el Fundador en su Regla [...]




Al acabar el año llamado de probación, pasan al Escolasticado. La vida diaria sigue semejante a la de una escuela ordinaria, en la que cambiásemos la clase dada por la clase recibida o el estudio. Continúa el ritmo de vida religiosa ya emprendido, pero se reemplazan los ratos de estudio espiritual y de oración extraordinaria por estudios profesionales: pedagogía, catequesis, y todas las asignaturas que luego han de enseñar.

Un grupo, cada vez mayor, se examina de Magisterio ya en el mismo Escolasticado. Estos estudios duran uno o dos años [...]




El día que señala el H. Visitador, uno u otro, o un grupo entero, recibirán la "obediencia" que les envía a regentar una clase de chavales pobres.

La preparación profesional parecía quedar en un segundo p
lano, buscándose más el fomento de la vida de piedad y la preparación catequística. La finalidad primordialmente doctrinal de los colegios quedaba así plenamente remarcada. Teniendo presente que su dedicación principal sería la enseñanza primaria, como punto de partida podía bastar lo que se había estudiado en el Escolasticado. Sin embargo la formación que recibían los Hermanos no quedaba ahí. El Instituto tenía prevista una formación continuada de sus miembros, no sólo en el aspecto catequístico y teológico, sino también en el pedagógico y académico.







La actualización técnica del sistema catequístico se realizaba todas las semanas en una sesión realizada ante la comunidad por uno de los Hermanos, los demás escuchaban e intercambiaban opiniones sobre posibles mejoras. Los estudios teológicos se iban completando a lo largo de los años. Se hacían dos exámenes anuales: en Pascua y en Julio. Los Hermanos no estaban obligados a someterse a esos exámenes, aunque sí a estudiar media hora cada día temas de teología o religión. La realización de los exámenes les liberaba de tener que dar cuenta a diario de lo estudiado.

Venían luego los estudios profanos o científicos... la Regla de Gobierno prescribía, hasta los 40 años de edad, el responder continuamente a los exámenes y controles internos que debía organizar el distrito -sólo la posesión de un título oficial dispensaba, en aquellas fechas, de 4 exámenes por año.




El Distrito -normalmente desde el Escolasticado, y bajo la responsabilidad de ese Profesorado- enviaba a las comunidades cada mes unos "temas de composición", sobre lengua, cálculo, historia... Los Hermanos estudiaban siguiendo las orientaciones que acompañaban a los temas, y respondían a ellos. Y en Pascua, se juntaban un par de días en un colegio importante y eran sometidos a exámenes escritos y orales, de conformidad con los asuntos estudiados en ese curso. [...]

Y, por fin, los exámenes oficiales. Ante todo el Magisterio; que desde 1914 va a ser conseguido, en sus dos grados, elemental y superior, con cuatro años de estudio. [...] en el año 1926, cuando se husmean ya cambios políticos en lontananza, el hecho de estudiar y examinarse oficialmente (ya incluso de Universidad), era la situación general.







LOS FRAILES ( 6 )

miércoles, 17 de diciembre de 2008



....Continuación


También se establecía que los gastos se pagarían a través de las matrículas, subvenciones y actividades que pudiese organizar la Mutua, lo cual era otra forma de independizarse del Estado y de la Hullera, por si se le exigía, como se intentó en 1932, que pagase a aquellos profesores impuestos por las autoridades





En el reglamento de la escuela, lógicamente, no se hacía referencia alguna a la enseñanza religiosa, pero sí que se procuraba dejar bien atados todos los cabos de todas las cuestiones que pudiesen dar algún problema.

Aunque la Hullera no se desentendió de los colegios, la iniciativa, como se dijo, corrió a cargo de la Mutua. Básicamente las actividades continuaron siendo controladas como hasta entonces por la Hullera, en concreto, los exámenes de fin de curso los presidió, como años anteriores, una Comisión designada por la SHE, aunque después el curso lo clausurase oficialmente un miembro de la Mutua:

  • El siete de Julio, una comisión compuesta de D. Manuel García, capellán del colegio, Don Manuel Villa y Don Gil Fernández, capataces de la Hullera, hicieron los exámenes generales de fin de curso. A las cuatro llegó D. Natalio González, Vicepresidente de la Mutua Escolar, acompañado del ingeniero D. Isidro Baranda y del Sr. Capellán de Bustiello, a los más aplicados dieron un paquete de bolitas de anís y al mismo tiempo dieron por terminado el curso.



Relato transcrito de los acontecimientos entorno del Octubre` 34

Al salir de misa había en la carretera varios grupos de obreros en actitud pacífica, pero según decían los niños había huelga revolucionaria, que habían matado a un jurado y que las cosas se presentaban graves. Nosotros creíamos que sería como las otras huelgas, nada indicaba lo contrario. Pero a eso de las once de la mañana llaman al timbre del colegio, el encargado de abrir ve a un grupo de hombres armados de escopetas y pistolas, llama al Hno Director y le cuenta lo que pasa. Este se apresura a abrir la puerta y se encuentra con aquella gente; el que dirige el grupo pide en nombre del pueblo las armas que haya. Como no había ninguna no se puede complacerles y en vista de esto determinaron registrar la casa, y como vieron que nada encontraban, al mismo tiempo el Hno. Director les convenció con sus palabras que no encontrarían, desistieron de seguir el registro y al despedirse nos dijeron que no tuviéramos miedo que no nos pasaría nada.
El domingo siete de octubre, a eso de las doce volvió otro grupo de hombre también armado a buscar a un capataz. Decían que les habían asegurado que estaba escondido en el colegio, entonces el Hno. Director les manifestó que para que vieran que no se les engañaba, tenía sumo interés que mirarán bien todo el colegio y así quedarían conformes con el resultado y así lo hicieron. Registraron bien, pero nada encontraron. Al despedirse pidieron excusas por la molestia, pues ellos no hacían más que obedecer al Comité que les había mandado.
Los demás días, hasta el diecinueve los pasamos encerrados en el colegio, con vigilantes por delante y por detrás, y con el correspondiente miedo por lo que nos podía suceder. Se corría el rumor que nos iban a llevar al frente y esto nos tenía muy preocupados y con el correspondiente miedo hasta que llegó la tropa.
El cinco de noviembre ocupó la tropa varias clases y los oficiales algunas habitaciones hasta fines de mes que se trasladaron a Moreda



En enero se hizo una nueva matrícula de alumnos. La empresa lo estableció así, de tal forma que sólo pudiesen pedir la admisión quienes presentaran el documento que daba la autoridad militar a los que no habían intervenido activamente en la revolución. Aún se esa manera, hubo que rechazar bastantes solicitudes por falta de plazas. Y lo mismo sucedió el curso siguiente: hubo que rechazar más de cien matrículas por no haber plazas suficientes.

El comienzo del año 36 fue poco halagüeño. En vísperas de las elecciones, los directores de los colegios de La Salle de la cuenca minera se reunieron para ver qué se podía hacer en caso de que los socialistas -tal como se decía- ganasen las elecciones y provocasen una nueva revolución. A finales de abril, preguntaron a las autoridades militares si el primero de mayo podría pasarse en los colegios sin ningún peligro. Es lógico, que después de los sucesos de octubre del 34 y el alarmante aumento de la tensión, se sintiesen los Hermanos bastante preocupados.
Además, en marzo habían tenido una visita de inspección en la que el señor Inspector iba acompañado por el Alcalde y el director del grupo escolar de Moreda. Visitaron las clases y las instalaciones y pidieron los títulos oficiales de los maestros. Después se corrió la voz de que les iban a echar. Nuevamente comenzó una movilización de padres de alumnos, aunque al final el tema no llegó a más.....


El control académico, a modo de exámenes, por los que iba pasando el director, eran mensuales -hay que tener en cuenta que era relativamente sencillo para el director, pues sólo había tres aulas- y más tarde, pasaron a ser bimensuales. Días después de finalizados los exámenes, se decían las notas en las clases.

En los Colegios de Caborana y en Bustiello se habían instalado locales para proyecciones cinematográficas más o menos dependientes de la asociación de antiguos alumnos

El cine ya venía funcionando desde hacía algún tiempo y de hecho hubo algún problema con el capellán de la Hullera a cuenta de él. SHE - minas de Aller - R.14 actividades sociales. 1923. Carta del Capellán de la Hullera a D. Marcelino Rubiera. 28-VI-1923:




He recibido su muy atenta de 25 del corriente que se refiere a que yo forme parte de la censura del cine de ésta.
Le agradezco en el alma el honor que me hace pero debo manifestarle que en vista de las dificultades habidas anteriormente acerca de este particular y hallándome ahora muy tranquilo y satisfecho por mantenerme apartado de todo no creo proceda intervenir en ello.
A esta mi razón se une que como usted no ignora, los hermanos de las escuelas de quienes soy capellán me han insinuado que no ven con agrado, antes ven muy mal que yo intervenga, y como usted comprenderá debemos evitar todos los consiguientes disgustos que pueden resurgir con perjuicio de tercero.
Finalmente, debo indicar a usted que según tengo entendido por conducto fidedigno, cuando las últimas dificultades habidas con referencia al cine, el gerente ha hecho algunas indicaciones sobre el particular y hasta que él disponga otra cosa, como creo que dispondrá, ruego a usted, a mi vez me exima del cumplimiento de este su deseo.

Continuará.....


LOS FRAILES ( 5 )

viernes, 3 de octubre de 2008


...Continuación


La situación política en relación con la enseñanza tenía, en nuestro pueblo, una gran complejidad. Legislación, modernidad, laicidad seguían el camino oficial y oposición, arcaismo y religiosidad, por otro, utilizando en ambos bandos los niños como escudo parapetador contra la posición contraria.

Por aquellos días se reunió el Consejo Provincial de Primera Enseñanza despachando diversos asuntos de trámite.

.. “.También se trató en la reunión del Consejo la protesta formulada por los obreros de la Hullera Española que sostiene unas escuelas regentadas por religiosos y en las que se da, contra lo que previenen las leyes de la República, determinada enseñanza religiosa a los niños. A esta protesta también se unió la de los Trabajadores de la Enseñanza, pues asimismo está prohibido que ejerzan la enseñanza individuos que carezcan del correspondiente título “.

Sin vacilaciones el Consejo acordó estimar ambas protestas, aunque por el momento no halló oportuno prohibir a los religiosos de dichas escuelas el dedicarse a la enseñanza , pues se corría el riesgo de que se clausurasen, con notable perjuicio para los niños, a pesar de que el Director General de Enseñanza había indicado que la Hullera solo debía aportar a la enseñanza el local y los materiales, corriendo a cargo del Estado los maestros y el método de enseñanza




En el periódico Región de 1 de octubre de 1932 se recogían las consideraciones de los padres de familia, en un artículo que llevaba su propia firma:

"La Constitución vigente nos da derecho a enseñar a nuestros hijos, en los colegios particulares, la religión cristiana; por esta poderosa razón, defenderemos con toda energía la enseñanza de la religión para nuestros hijos como lo hemos manifestado voluntaria y espontáneamente con nuestra firma estampada en las instancias que hemos enviado para su admisión en los colegios de Boo y Caborana".

Con las madres de familia tuvo algunas fricciones el alcalde, en Caborana, hecho publicado en Region el 29-IX-1932

...Hace unos días una muy sufrida comisión femenina dirigióse en protesta hacia la residencia particular del alcalde, quien en los primeros momentos se negó a recibirla, presentándose más tarde el señor Miranda ante el gran número de mujeres en una forma poco respetuosa y por demásincorrecta.

Claro está que para los que conocen a don Eduardo, no es una novedad esta forma tan peculiar en él de conducirse incivilmente con las comisiones.


Por su parte, el Gobernador aceptaba la reapertura de los colegios sobre la base de que la enseñanza religiosa fuese voluntaria, tal como había sugerido la Sociedad Hullera Española, aunque con la exigencia de retirar los símbolos religiosos de las aulas. Se llegaba al acuerdo justo cuando comenzaba a aumentar la presión de la Asociación de padres de familia, que había llevado a cabo una manifestación los días anteriores, el domingo anterior en Ujo, calificada de inoportuna, porque precisamente se estaba en gestiones para volver a abrir los centros escolares.

El acuerdo de apertura consistía en que los padres de los niños que desearan que se les diera enseñanza de Religión, lo solicitaran para que pudieran acudir a una clase, después de las horas ordinarias de Colegio, de tal forma que la enseñanza religiosa debía ser voluntaria y, para que se llevase a cabo, se dispuso que en los boletines de petición de admisión figurase explicitamente la opción de enseñanza que escogían los padres. Al finalizar el período de admisión, la práctica totalidad de los padres habían elegido la enseñanza religiosa.






Región. 13-X-1932. CABORANA:

El lunes 10 terminó el plazo de admisión de solicitudes para pedir la enseñanza religiosa. El número de boletines que se han llenado en las escuelas de Caborana, pasa de 1.200. En los colegios de los Hermanos sólo existen dieciocho niños a los cuales no se les suministra instrucción católica...


El Carbayón. 14-X-1932. CABORANA:

Como era de esperar, ha habido una mayoría aplastante de padres de familia que han solicitado para sus hijos enseñanza religiosa.

Los colegios particulares que sostiene en Caborana y Boo la Sociedad Hullera Española, han reanudado sus clases, y en ellas se facilita instrucción religiosa a mas de mil novecientos niños.
[...] De dos mil niños que acuden a estas escuelas particulares, sólo hay sesenta y seis para los cuales sus padres han apetecido la enseñanza laica. El resto, y en boletines que al efecto se tenían a disposición del público, ha solicitado se preste a sus hijos instrucción católica.

ACG. Roma. Crónica del Colegio de Caborana. Año 1932:

Las cifras concretas de alumnos del colegio de los Hermanos de La Salle en Caborana fueron: 420 alumnos pidieron enseñanza religiosa y 18 laica.


Todo ello , a pesar de que los días anteriores se hizo alguna manifestación en favor de la escuela laica

La sustitución en la cuenca del Aller de los colegios religiosos a raíz de la ley de Congregaciones se preparó pensando integrar todos los colegios en la Mutua cultural Mierense.







Como prolegómeno de la sustitución, a últimos de julio de 1933 se publicó y repartió una Circular de despedida de los Hermanos y en septiembre se celebró el Homenaje a los Frailes como despedida; en ese acto fueron homenajeados los profesores de los colegios de Bustiello, Ujo y Caborana junto con las Hermanas Dominicas que llevaban las escuelas de niñas. Es decir, todos los colegios dependientes de la Hullera Española.

En los días siguientes se hicieron los traslados generales de las Comunidades y en septiembre se abrió una nueva matrícula de alumnos dado que los colegios habían pasado a depender de la Mutua Cultural Mierense. Esas operaciones retrasaron la apertura del nuevo curso, que no se comenzó hasta Octubre417.

La estructuración y puesta en marcha de la Mutua escolar y cultural mierense se concluyó en julio de 1933, fecha con la que aparecen firmados sus estatutos418. La forma en que están redactados, hace pensar inmediatamente que en su elaboración estuvo muy presente el tercer párrafo del artículo 30 de la Ley de Confesiones y Congregaciones religiosas publicada en la Gaceta del 3-VI-1933. Muy probablemente con ella a la vista se elaboraron los estatutos de la Mutua.


El párrafo tercero del artículo 30 decía: "La inspección del Estado cuidará de que las órdenes y congregaciones religiosas no puedan crear o sostener colegios de enseñanza privada ni directamente ni valiéndose de personas seglares interpuestas".


Es precisamente ese ni personas seglares interpuestas lo que probablemente hizo que se procurase afinar al máximo. Por otra parte, los colegios no pertenecían ni jurídicamente, ni de hecho a los Hermanos. Eran de la Hullera Española.
Quizá se constituyó la Mutua a la vista de lo que había sucedido durante el verano, como un instrumento jurídico firme para defender la enseñanza católica en esos colegios. Era posible que la Hullera no pudiera defenderlos, dado que ya lo había hecho durante el verano y había quedado manifiestamente claro que los profesores que daban clase en ellos eran religiosos.





En los colegios que dependían de otras empresas no fue necesario crear Mutuas. Las empresas eran las propietarias de los colegios y eran ellas las que contrataban a los nuevos profesores que venían a sustituir a los Hermanos. Los colegios del valle del Aller siguieron dependiendo de hecho de la Sociedad Hullera Española.

En el primer artículo quedaba declarada la finalidad de la Mutua: "tener capacidad de promocionar colegios con el tipo de enseñanza que ellos eligiesen". Significaba de alguna forma la posibilidad de desligarse de las imposiciones del Estado en esa materia.

En el tercer artículo, se especificaba otro tema importante: "la Mutua podía designar los profesores que estimase oportunos". Se salvaba así la eventualidad de que el Estado pretendiese imponerlos.


LOS FRAILES ( 4 )

lunes, 5 de mayo de 2008


...Continuación

El colegio de Caborana había sido previsto, ya lo habíamos escrito, para dar clase a unos 300 niños. Desde el principio se manifestó esa previsión como insuficiente. Y, con el paso del tiempo, como se esperaba, las cifras sobrepasaron los 400 alumnos.




Ese dato se constató con la llegada de la República, produciéndose un aumento de solicitudes para ingresar en el Colegio. Estos son los datos estadísticos de los niños matriculados, recogidos fielmente de la Crónica de la Casa :

En el curso 1928-1929 se matricularon 425 alumnos, quedando sin plaza unos cuantos. El curso 1930-1931 los matriculados fueron 453. En septiembre de 1931 dice la Crónica que hubo llenazo... de tal modo que a las 9,30 de la mañana se cerraba la matrícula, estando las clases abarrotadas de niños, quedándose muchos sin poder entrar. Desde las 7,30 hasta las 9,30 de ese día, delante del colegio parecía aquello un mercado de... niños, acompañados de sus padres, ansiosos éstos de encontrar un hueco para sus hijos ¡¡Y estorban y están de más los religiosos!!, decían los mas creyentes

Hijos de comunistas, de socialistas y de católicos, todos anhelaban que se admitiera a sus hijos en "la escuela de los frailes"...






El curso 1932-1933 comenzó con una matrícula de 437 alumnos, de los que sólo 17 solicitaron enseñanza laica. En 1933 se suprimió un aula por parte de la empresa

A primeros de junio de 1932 hubo en el Colegio la visita del Inspector de Primera Enseñanza acompañado del Director de la S.H.E.. Duró unos 25 minutos: rápida y sinsustancia, muy sosa. Se diría que el objeto único de esa visita a los dos colegios que en Caborana sostenía la Hullera era cerciorarse de visu de si en los mismos se daba la enseñanza religiosa, y si había en ellos las insignias religiosas acostumbradas... Se enteró muy a la ligera del horario y del Reglamento del Colegio, así como de los libros de texto y de la situación del profesorado.

Con fundamento en la Constitución de la República, y más en concreto en su artículo 48,

La enseñanza será laica, hará del trabajo el eje de su actividad metodológica y se inspirará en ideales de solidaridad humana.

Se reconoce a las Iglesias el derecho, sujeto a inspección del Estado, de enseñar sus respectivas doctrinas en sus propios establecimientos.,

a lo largo del año 1932 se comenzó a insistir a través de los periódicos,o de los ayuntamientos con representación republicana o socialista, en que la enseñanza había de ser laica:

Como en algunas escuelas se hacen manifestaciones de carácter religioso, se acuerda comunicar a los denunciados la obligación que tienen de dar cumplimiento a la circular de la Dirección General en relación con el espíritu laico en que se debe desenvolver la enseñanza de las escuelas nacionales, advirtiéndoles que de lo contrario se pondrán los hechos en conocimiento de la superioridad.





En concreto, los colegios subvencionados por la Hullera Española, fueron denunciados por el Ayuntamiento al considerar que incumplían las leyes de la República en materia de enseñanza, como lo refleja El Diario Avance de mayo, junio de 1932:

También Florentino Palacios pide se ponga en conocimiento del Gobernador lo que ocurre en las escuelas de Caborana, donde los frailes y monjas no dan enseñanza según obligan las leyes vigentes y estatuye la Constitución; donde se castiga severamente a los niños y niñas que faltan a misa, o se niegan a ir, amenazándoles con lanzarlos fuera, y hasta llevándolos en formación pública a la Iglesia, cual ocurrió el día primero del actual mes. Todos los concejales asienten y consideran el hecho como un desacato a la ley y una provocación a la ciudadanía pues el hecho público, valiéndose de la infancia, representa un reto empañado entre la más vil de las cobardías.

Sin que se supiese exactamente cuales podían ser los motivos, la Sociedad Hullera decidió dar las vacaciones anticipadamente. Posiblemente, es solo sospecha, el Ayuntamiento le hubiese comunicado a la Empresa sus propósitos de incautarse las escuelas. El 1 de julio el Consejo de primera Enseñanza de Oviedo dictó una resolución de cierre de las escuelas.

Aún no se había elaborado la ley de Congregaciones que generaría toda la trama de la sustitución de los colegios de religiosos, por lo que, siendo colegios privados, continuaban dependiendo de la Hullera que tuvo que afrontar la resolución del problema al final del verano.




Esas decisiones del Ayuntamiento y del Consejo de instrucción pública tenían más que ver con una interpretación de la Constitución del nuevo Estado democrático que con la realidad legislativa vigente.

Por su parte, desde el obispado, se había animado a los fieles para que constituyesen Asociaciones de Padres Católicos. Estas comenzaron a funcionar ese mismo año, siendo una de ellas la de Caborana, que nació con el fin de defender, entre otras cosas, la educación de sus hijos, cuyo artículo inicial decía lo que sigue:

Artículo 1º.- Los padres de familia de Caborana constituyen una Asociación para prestarse mutua ayuda en el cumplimiento de sus deberes como padres católicos, para unir sus esfuerzos en la lucha contra la pública inmoralidad y para la defensa de los derechos de la ley divina, la ley natural, la Constitución del Estado y demás disposiciones vigentes les conceden en cuanto a la instrucción y educación de sus hijos especialmente en materia religiosa...

La Asociación tuvo su papel en la pequeña crisis que hubo a raíz del cierre de las escuelas.

La Empresa recurrió el cierre de la escuela el 21 septiembre. En el documento se hacía considerar al Consejo que resultarían perjudicados más de mil alumnos. Además se comprometía a declarar voluntaria la enseñanza de la doctrina cristiana y suspender lo relativo a la asistencia obligatoria a Misa en días festivos. Los signos y atributos confesionales se mantendrían mientras no hubiese resoluciones al respecto de la Dirección General de primera enseñanza.

A comienzos del curso, viendo que éste no comenzaba en los colegios de la Hullera Española, el asunto se trasladó a la opinión pública:

Ha llegado la apertura del nuevo curso y en todos los colegios que la Hullera posee en el concejo de Mieres, se han reanudado las clases. No así en Aller, donde a pesar de haberse presentado más de mil seiscientas solicitudes para el ingreso en las escuelas que sostiene la sociedad Hullera Española en aquel coto minero, siguen cerradas las clases




La postura de la Empresa había quedado clara en el escrito presentado al Consejo de primera Enseñanza: no tenía obligación de mantener esos colegios. De esa forma, la operación que pretendía el Ayuntamiento de Aller, de que la Empresa siguiese costeando los colegios, pero con maestros designados por el propio municipio, no tenía mucho futuro.

Al conflicto se sumaron los padres y las madres, movilizados por la Asociación de Padres de Familia, enviando varios comunicados a la prensa protestando por el intento de separar a los religiosos de a enseñanza en esos colegios:

...Entre los colegios de Boo y Caborana, servidos unos por maestros nacionales y otro por Hermanos de la Doctrina Cristiana, y los demás por hermanas Dominicas, hay una matrícula de más de mil novecientos niños que se encuentran desde hace más de tres meses sin poder asistir a clase.

Finalmente el Consejo de primera enseñanza decidió que se reabriesen los colegio continuando como maestros los religiosos,...


...Continuará




LOS FRAILES ( 3 )

martes, 1 de abril de 2008




......Continuación



Fue también importante, desde el estricto punto de vista académico, a la hora de conseguir unos mínimos educativos, la exclusión de los crios menores de 7 años. De haberlos admitido, la Empresa solucionaba el problema añadido del parvulario, pero, sin embargo, para el Colegio suponía una doble pérdida, de homogeneidad, por un lado, y de dedicación a una tarea que tampoco era suya, por el otro.


Hasta ese momento, la dependencia directa del Gerente de la Sociedad, había dado buen resultado en Bustiello, por lo que se mantuvo en este convenio de Caborana. Además, el punto 5º estipulaba que los pagos a los Hermanos debían hacerse por cuenta de la Sociedad, lo que excluía la dependencia económica que hasta entonces tenían de la Caja de Socorros, que, por lo que se deduce, no debía andar muy sobrada de fondos monetarios.

La Empresa sí que tenía interés en que quienes acudiesen a la escuela fuesen hijos de
trabajadores suyos, por lo que se establecía que la admisión se hará por el Hermano Director que fuese de la Escuela, previa presentación de una papeleta expedida por el Sr. Director de las Minas o por la persona que se designare a tal efecto - punto 6º -. Como, en todo caso, era probable que hubiese, y de hecho los hubo, problemas de plazas, se fijó como orden de prelación el de antigüedad en el trabajo.


Inmediatamente después de firmado el convenio, Santiago López dio las órdenes convenientes para adecuar las relaciones entre la Empresa y el Colegio a la nueva situación:

  • Escuela de Caborana: la comunidad constará de 7 hermanos para atender a los alumnos en número de 300, que estarán repartidos en 6 clases graduadas, además dos criados estarán encargados del servicio manual de la casa, cocina y limpieza de las clases, patios, etc. La asignación mensual será de 200 pesetas por cada hermano y de 150 por cada criado pagaderas por meses adelantados.




Sin embargo, a pesar de las medidas adoptadas y de la experiencia acumulada del funcionamiento de la Escuela de Bustiello, los problemas también empezaron a llegar pronto a Caborana, sobre todo los que tenían un aspecto económico.

Un malentendido, o interpretación en su favor, según se mire, que ya se sabe lo pasa cuando uno se topa con una institución religiosa, sobre el concepto de gastos de instalación – punto 4º del convenio -, dio origen a una prolongada discusión a cuatro bandas entre del Director de la mina, el del Colegio, D. Santiago y el Hermano Visitador. El Director de la mina interpretó que las cantidades de gastos de instalación no se referían a gastos que revirtiesen sobre el Instituto, sino sobre la casa recién construida, por lo que se negó a pagar los gastos ocasionados por los remates y complementos necesarios en el nuevo colegio. Y punto.





  • Carta del director de Caborana al Hermano Visitador. 14-XII-1922. Il semble que nos petitssentiers del Asturies se tordent quelque peu; je compte sur votre habilité pour les redresser.

  • Voici: en octobre dernier, j'ai presenté, pour étre payées, quelques factures du matériel des nouvelles maisons de UJO et CABORANA; on me fit trainailler tout le mois de Novembre el comme bouquet final, Mr. le Directeur des Mines ayant été ces jours-ci a Comillas me dit en revenant: "D. Santiago dice que nosotros no debemos págar esas facturas; que por cada Hermano nuevo que vino se dieron 2.000 ptas. para págar el ajuar y gastos de instalación, y que esas cantidades se págaron a los Hnos. en Madrid."




Se inició así un pequeñu liucu, que se iría prolongando durante bastantes años, no ya sobre ese concepto en sí mismo, que quedó zanjado al año siguiente, sino sobre los gastos que los Hermanos hacían en material escolar. Tanto el colegio de Caborana como los de Bustiello y Ujo tuvieron que ir peleando año a año con la Dirección de las minas para que ésta pagase el material académico necesario. Ya lo habíamos citado para el colegio de Bustiello, pero lo mismo sucede con el colegio de Caborana y el de Ujo.



  • Colegio de Caborana. niños matriculados 350 a 400, importe máximo del gasto 3.500 a 4.000 pesetas.


La Comunidad de la Salle en Caborana se instaló los mismos días en que se firmaba el convenio. El tercer punto del mismo establecía que la Comunidad constaría de siete Hermanos para atender a los alumnos, en número de trescientos, que estarían repartidos en seis clases graduadas. Se plantearon nuevos problemas, porque, ya desde el primer día, el número de matriculados fue mayor del previsto,





  • Por lo que se refiere a Caborana, manteniéndose la organización actual, precisaría que pasara a la nómina del profesorado el maestro auxiliar actual, y conceder a aquella residencia los dos criados que tiene, pues hoy sólo tiene uno, el cocinero que no puede ocuparse, además, de la limpieza y aseo de la residencia y de los locales


por lo que enseguida comenzaron las gestiones para incorporar más maestros a la plantilla, tanto en el colegio de Caborana como en el de Ujo. El aumento de profesores, como no podía ser de otra forma, dada la demanda, se concedió.

Los trámites de legalización del colegio de Caborana se hicieron en 1923 junto con el resto de los que acababa de instalar la Hullera en otros pueblos mineros. Los documentos necesarios para tramitar la legalización de la escuela, aportan algunos datos sobre cómo funcionaban los colegios.





Las asignaturas eran las que correspondían a un Colegio Nacional de Enseñanza Primaria. Es decir: Religión, Lengua Castellana, Matemáticas ( aritmética, geometría, algebra ), Geografía, Historia de España, Lectura, Caligrafía, Dibujo, y los correspondientes ejercicios prácticos sobre cada una de las asignaturas

El horario tampoco variaba en relación al colegio de Ujo o al de Bustiello: las clases de la mañana comenzaban a las 8,30 y terminaban a las 11,30, y las de la tarde empezaban a la 1,30 y acababan a las 4,30.

La dotación material con la que se dotaba cada aula del colegio no era excesiva. Contaban básicamente con las mesas, pupitres y encerados necesarios, varias colecciones de láminas, de geografía, de historia de España y de historia Sagrada, y un sistema de pesas y medidas.

A la solicitud de legalización se adjuntaba, además, un Reglamento, que era significativo y esclarecedor del tipo de enseñanza que se pretendía impartir. Se recalcaba expresamente que la escuela era gratuita, y de cuáles podían ser los principales problemas que surgían en el colegio.

El que más preocupaba a los Hermanos era el de la falta de asistencia a clase. A ese aspecto estaban dedicados 8 de los 11 artículos del Reglamento.





Conseguir que hubiese regularidad en la asistencia a clase no resultaba sencillo. A la gratuidad total de la enseñanza, tanto en lo que se refería al coste de la escolaridad, como a los materiales docentes, que podría quizá servir para desvalorizarla, se añadía el hecho de que, al ser una enseñanza primaria, algunas mentalidades podían interpretarla más como guardería infantil mientras los padres trabajaban que como una necesidad real en la formación del niño. Por lo que resultaba frecuente que hubiese cierta despreocupación al respecto por parte de los padres. Sin embargo, lo más probable es que esas faltas de asistencia a clase, por los meses del año en que aparecen formuladas las quejas de los maestros, es decir, a final de curso, tuviesen que ver más con las tareas de colaboración en las labores domiciliarias, en los trabajos agrícolas y ganaderos de la unidad familiar, que con el desinterés de los padres por la educación de sus hijos:


  • Año 1926. Se salieron del colegio durante el curso... en meses sucesivos, quizá en mayor número que de ordinario, también de la clase de mayores, otros varios, para ir a trabajar.


La manera de fomentar la asistencia a clase era haciendo recaer toda la responsabilidad sobre los padres. Y así se hizo.




Continuará........


LOS FRAILES ( 2 )

miércoles, 5 de marzo de 2008



- Continuación

Los Siete Magníficos.
Años mas tarde, Jhon Sturges fundamentó en ellos su famosa película


A partir de la construcción del nuevo edificio pudieron aumentarse las plazas escolares, que pasaron a ser de 300 alumnos. Aunque la cifra es solo teórica, porque, desde el primer momento, el número de matriculados superó ese dígito y tuvieron que hacerse inmediatamente las gestiones oportunas - aumentar espacios y el número de profesores - para que el Colegio pudiese acoger a más niños. El colegio acabó admitiendo, al final, a más de 400 alumnos. Sin embargo, con esas circunstancias de dotación de alumnado, paradojas de la situación, la Comunidad religiosa, en principio, la formaron solo 7 Hermanos.

Las relaciones entre Comunidad Religiosa – Empresa Hullera Española, las responsabilidades derivadas de ellas, las directrices, los objetivos perseguidos, etc , se fijaron mediante la firma de un Convenio. El Acuerdo que se adoptó -que era igual al del colegio de Ujo- recogía ya, de alguna manera, las peculiaridades que debían ser tenidas en cuenta tomando de referencia dos cosas: el funcionamiento del Colegio madre y de la propia idiosincracia de la Sociedad Hullera Española. La iniciativa de diseñar el contenido específico del Convenio corrió a cargo de los Hermanos de la Salle, que intentaron amarrar cuestiones, tan accesorias para algunos pero tan básicas para ellos, como:

  • la económica, que, a pesar de todo, empezó a dar problemas nada más firmarse el Convenio;

  • la académica - independencia absoluta de actuación de los frailes- y por supuesto,

  • las relativas a la vida intrínseca de la Comunidad religiosa.


Los guajes, tras una clase de puntualidá horaria


Genéricamente, las bases del Convenio eran las mismas que las del Colegio de Bustiello. Sin embargo, se perfilaba algo más la independencia del Colegio de Caborana respecto a la Hullera en cuestiones como las académicas, originándose, por ello, la primera crisis de interpretación del Convenio al poco tiempo de su firma con el tema de la elección de los libros de texto, y no tanto por problemas morales, no creais, no, qué va, ¡con la Iglesia se estaban topando!, amigo Sancho, sino por cuestiones económicas.

En el convenio había quedado marcado estatuariamente que debían ser solo los Hermanos quienes decidiesen, no sólo el tipo de material que se iba a utilizar en la docencia , sino también la cantidad del mismo a emplear .


También nos sacaben a la trope la calle
( Al fondu, El Olimpia)


Este tema, trivial en principio, había debido traer, tiempo atrás, algún tipo de problemas al Colegio de Bustiello y, ahora, se quería evitar su repetición en Caborana, aunque, sin embargo, parece ser que no se consiguió del todo.

Se alcanzó la reafirmación de la autonomía académica del Colegio, no haciéndolo depender en ningún caso de la Junta de Escuelas de la Caja de Socorros - punto 5º -.

Los exámenes públicos de final de curso en presencia de un Tribunal, en el que debían estar representados los distintos estamentos de la Empre
sa, continuaba haciéndose, pero, más que nada, como deferencia hacia la Sociedad Hullera Española benefactora económica del invento.

Otro rasgo de autonomía que se consiguió fue que la expulsión de alumnos - caso de tener que tomarse esa medida - se hiciese de acuerdo con un criterio único, tomado de forma unipersonal por el Director del Colegio , sin mediar ni la intervención de la Empresa, ni la de la Junta de Escuelas ya aludida


Richard Masuñaguajes


- Continuará