BIRLIBIRLOQUE: ¡¡¡ REXUVENECIMOS !!!

domingo, 7 de febrero de 2010


La edá azquier importancia y tamañu porque, de manu, identifícase con la vía. Van pasu a pasu, como de la man. Y tamién, porque, quietoparau, acábense a la vez.

Aparte, tién otra consideración ponderable. Siend´un díxitu en permanente y callá adición, acábase de sopetón, cuando i-llega la prueba del nueve y apaez en escena la guadañona a interponese nel pasu temporal aquel. To, por culpa d´Eva.

Puén mentase de soslayu otres cualidaes complementaries y casi anezdótiques. Que si tién que ser mayor la del paisanu que la de la muyer pa casase. Que, como lo otro, nun importa´l tamañu. Que tampoco ye malo dir faciéndose mayor ya que, a cierta edá, apaez, como fechu millagrosu, la paradoxa de la sabiduría. Que, sumadre, como a la meta, hai que llegar.

Y finalmente, la característica mas importante y po la que la traigo a colación aquí. La edá nun tién retrocesu posible. Azviértovos: nunca, ningún de nosotros ni de vosotros, ningún, va poder ser mas xoven que lo que ye nest´ istante. Paez una perogrullá, ya, pero solo lo paez. Ya vereis. Al granu.

Llevanteme esta mañana la mar de contentu. Había teníu un sueñu con final feliz. Perseguíenme unos tanagras po la Cerancha. Paradoxa nun esplicá nos titulares: a mi costábame llevantar los pies del suilu y ellos corríen como centelles negres jamaicanes. Nun mismu planu cinematográficu, yo diba en cámara lenta, y ellos al rizmu de trotacaminos. Teníalos tras la oreya, a puntu garrame, mediu angustiau y a puntu berrar, …cuandu consigu arribar al cantu la cera y a la vista del precipiciu, zaca, paez como que me precipito y … empiezo a planear sobre el pueblu a la vez que facía la cartografía 3D local, a mou del google maps, de Caborana. Oye, deputamadre, tú, como pa quejase.



Tan contentu taba que igual me daba almorzar unes casadielles, qu´unos frisuelos, qu´un trozín de bizcochu. Como siempre, eso si, con la radiu prendía. Y oigu la noticia que me diba redondear el dia,…

  • - Telvina, ven pa quí
  • - Qué te pasa, paisanín míu
  • - Joder, qu´acabo de rexuvenecer, d´un ostiazu, dos añinos
  • - Tas llocu.
  • - Nomenó. Dixéronmelo po la radio.
  • - Pero, si esos nun te conocen.
  • - Que sí.
  • - Nin saben el día nel que naciste.
  • - Quiés venir, o no
  • - A ver, esplícamelo
  • - Trai un papelucu, porque ye menester facer unos números
  • - Ya tas como el Kaniska
  • - Non, Telvina, non
  • - Acuérdate qu´él paraba los reloxes, que a fin de cuentes ye lo mismu si consigues qu´el efectu dure dos años seguíos
  • - Coñu, no
  • - Venga, anda, soy toa oíos, con llapiz nel ristre
  • - Mira, con los años que tengo, ¿cuantu me falta pa xubilame?
  • - Tol dia me lo mentes. Todios prexubilau y yo …..Nun tengu falta char cuenta alguna: fáltente nueve años.
  • - Ya, tas no cierto, pero si facemos la resta como diz el gobiernu, réstayi a 67 la edá y …cuántos me falten, eh, ..cuántos.
  • - Coyones, once
  • - Entós, ¿rexuvenecí o no?
  • - Paez un millagru, sí. Y, a mi, por qué nun m´eches les cuentes, ¿pásarame lo mesmo?
  • - No. Qué va. No, porque tú nun trabayes.
  • - Así que , quiés dicir, que depende de trabayar o no el fechu de rexuvenecer
  • - Sí
  • - Entós, marcho a apúntame al paru, que como siga esto así voy alcanzate y, recuerda, que casémosnos porque tu teníes cuatro años mas que yo
  • - Nun corras, muyer, que p´aplicar esta nueva propiedá de la resta hay que tar apuntá po lo menos veinticincu años.
  • - Suputamadre, una eternidá.
  • - Xacto. La mesma que tendré que durar yo pa poer cobrar la pensión





GRANDE, FUE EL RELATO

lunes, 1 de febrero de 2010



Una vez, en otra entrada, os hablé de un hecho que ocurrió un verano de los años 70 en el Segundurriba. Apareció, al abrir el grifo del único punto de agua que había en las viviendas, en una de ellas, escurriendo de forma garbosa y llamativa su cuerpo, una esbelta culebrina. Ni cortos ni perezosos, los vecinos montaron una carpa en la antojana, atendieron a la bichina como diosmandaba en aquella circunstancia extraña para ella, y la expusieron al público. Tan ocurrente resultó la maniobra como el éxito de público durante los días que duró el espectáculo, ya que se anunciaron visitas guiadas, multitudinarias, en las que se engalanaba a la culebra con los complementos mas exuberantes, y en las que participaba gente llegada de toda la región. ¡Fue la ostia!. Pero lo que tuvo mayor repercusión a la larga fue el cartel anunciador, que se colocó por las paredes del pueblo, y que en su parte central contenía cuatro viñetas en las que se entrevistaba al atractivo y sensual animal, del que ya os puse yo una de ellas en otra entrada hace un tiempo. Recordar.

Aquel mismo año se inició el famoso encauzamiento del rio. Y, se supone que por el mismo autor del cartel anterior, aparecieron por el pueblo, en tamaño Din A3, las secuencias que el desarrollo del asunto iba dejando con el paso de los días, parodiando, en su estructura, lo que en aquel tiempo se hacía en el semanario El Jueves bajo el epígrafe de Grandes Relatos. No estoy diciendo que los Grandes Relatos del Jueves fueran escritos desde Caborana, pero tampoco puedo afirmar lo contrario, ya que siendo un lector del Ajoblanco de la primera época, aquella revista libertaria de mala distribución a la que se accedía con mucha dificultad, después de cerrada, años después, en una investigación bibliográfica, me enteré de que muchos de los artículos de aquellas páginas que tanto me hicieron reír salieron de nuestro pueblo. Así somos. Tenemos la gran suerte de que poseemos personal con nombre propio, a veces prestado, para los premios, títulos y agasajos, y, aparte, anonimato para las aportaciones inteligentes como la aludida. Lo confirma, y puedo recordar ahora, lo que hace poco escribisteis vosotros en unos Comentarios al respecto del nombre de una calle que le van a dar a un vecino porque parece ser que en los tiempos libres tararea las canciones que tocaba Gapito y sin embargo, Gapito, genio, figura y artesano de la gaita local, nunca tendrá ninguna. Manejamos comodios esas contradicciones. O tendrá, si no la tiene ya, otra calle Elvirina y no la tendrá el cronista del Ajoblanco, bastante mas ocurrente que aquella.

Por esa época se puso en marcha EL CALEYERU, encomendando su redacción, no a ninguna fuerza viva oficial, sino al pueblo, razón, como la anteriormente comentada, por la que morirá en el anonimato. Reglas locales, qué queréis.

Al grano. Conservo dos de los ejemplares, Grandes Relatos I y II, arrancados de la contraventana de madera de la sastrería de la curva del lado del Deportivo, medio esgonciados, pero que pueden servir de muestra para dar una idea del documento. Estoy intentando restaurarlas y, acabada la faena, si soy capaz, vendrán a exponerse públicamente en esta pantalla. Su estructura era la de una serie de viñetas correlativas, con un comentario o aclaración superior. Así empezaba la número uno del primer gran Relato:


Se comenta sola. Unos veían ventajas económicas.
Otros, el pueblo, maniobras militares,
que estaban los tiempos propicios para ellas.

Al margen, la elocuencia, lo que decia el Sr. Alcalde en la prensa





El primer poster, tras las seis viñetas,
concluía con este razonamiento




Así empezaba el segundo de los posters.
Hechos consumados, pero, eso sí, ¡qué no falten!,
continuaban las promesas



H A I T Í

martes, 26 de enero de 2010



Un terremoto. Todo al suelo. Patas arriba. Casi todos bajo aquel suelo. Cientos, miles, decenas de miles,…de muertos. El Espíritusanto avisa a Munilla que aquello no era nada. Peor es lo vuestro, le apunta al oído. Y Munilla, buenpaisano, tiene a bien contárnoslo, para conocimiento general. Y, claro, mientras debatimos sexos ajenos, para empezar a equilibrar, llega otro terremoto. Repetición. Mas muertos. Munilla, calla. Nueva repetición y otro temblor. Escombros sobre escombros. El silencio de Munilla anuncia que aún existe desequilibrio… Alerta.

Muertes, desapariciones, hambre, miseria, violencia, necesidades,… que solo pueden mitigarse con la participación de todos vía solidaridad. Solidaridad. Y confianza. A pesar de los pesares y de las experiencias indeseadas pasadas.

En los años 70, creo que ya lo conté en otra entrada, hubo una situación similar en Nicaragua. Y se puso en marcha la solidaridad. En Caborana, que se sabe mucho de eso, se recogieron cantidad de cosas para enviarlas a América: ropa, comida, … Y se guardaron, convenientemente empaquetadas, en los locales del antiguo Economato. Y allí permanecieron por los tiempos de los tiempos sin que vinieran a recogerlos. Y se perdieron. Solo nuestro inolvidable e histórico EL CALEYERU criticó la situación en la contraportada de uno de sus números. Esta:




NEVÓ

viernes, 22 de enero de 2010





Mamá, algo blanco están tirando desde arriba.

Es la nieve.


Mamá, mira, viene de muy alto, por lo menos del quinto.

Es la nieve.


Mamá, son como trapinos de granos brillantes de azúcar, unos tras otros.

Es la nieve.


Mamá, al intentar cogerlos se transforman en agua fría.

Es la nieve.


Mamá, y no está dulce.

Es la nieve.


Mamá, están juntándose todos en el suelo formanto un blanco manto.

Es la nieve.


Mamá, al caminar sobre ellos, se marcan las pisadas.

Es la nieve.


Mamá, ya hay mucha cantidad, y pueden cogerse.

Es la nieve.


Mamá, y hasta moldearse, tirarse, amontonarse, …

Es la nieve.


Mamá, de tanto andar con ello me duelen mucho las manos y piés de frío.

Es la nieve.


Mamá, ven a la ventana, mira, mira, se quitó. Ya no queda nada.

Era la nieve.





























HABRÁ MUYERES

jueves, 14 de enero de 2010









En Caborana, pasámonos. Adviértenme, nun correu lectrónicu, qu´esti va ser un añu femenín allí. Y yo que soy descendiente diretu, a muncha honra, de los Ingenuos de Legalidá, díxeme d´inmediatu, a boteprontu, na ma lletrear l´enunciau, na, qué pué ser, qu´el apeaeru´l Vasco, masculín pol xéneru, pasa a llamase l´estación, femenín po lo mesmo. Pero, quiá, los morrillazos apuntaben pa otru espantapáxaros. Dicen y recalquen que esti va ser l´añu de la muyer. Y a mi, qué quereis que vos diga, jódenme eses rotundidaes. Además, cuéstame concluir, por contraposición, que nun lu fuera l´anterior, o l´anterior del anterior. Pero, paez que quien eso pué disponer, decidió que lu fuera. Así que, ¡jódete, navaya!.


Ya tais. Non. Nun disloquéis el porretu. No. No. Bueno, val, si quereis daiyi al tarru, allá vosotros, pero nun ye como atarranchais, eso de que vayan alquilar una cabalgata de xóvenes, roxies y forníes rapazones polaques, excedentes de la recoxía de la fresa nel Egido, pa empaquetar la cosecha de viruéganos de la escombrera del Quintu. Nun ye eso. Quitai pallí. Tampoco ye que´l Alcalde haya decidío, una vez mas, casase y haya determinao, nun Bandu, que la fórmula pa elexir la consorte va ser la mesma que ca añu usa y disfruta el kafre magnate de Swezilandia. No. Nun ta pa esos trotes. Que no. Ni ye que piensen retomar la idea de convocar un nuevu Concursu de Miss Curripa. Qué va. Ni, pordios, nuestru equipu femenín de ruby retó mediante un públicu desafíu al homónimu de New Zeland. Que no. Ni de coña. Tampoco, por muncho que lo anuncie la MTV, el conciertu, en directu, de presentación de la última canción de Beyoncé titulá Les Llavanderes del Canamal, va tener llugar nel altar de l´Iglesia local. Y, de ninguna manera, nun se vos pase po la mollera, malpensaos, que la cazurra, la cazurra, dixe bien, que va presidir la Fundación Príncipe d´Asturies, sustituyendo a Chano el de Morea, pa resolver tamañu irresponsable anacronismu, haya decidío empadronase en Caborana. Fríu, fríu, como´l tiempu cabrón. Bueno, después de haber negao to lo anterior, tengo que negar tamién qu´en la pitanza anual qu´organixen los Amigos de Caborana vayan amenizar el vinu de recepción de los participantes, en toples, les moruques qu´allegren les noches del Tornillos y llegaes a Caborana como resultau de la aplicación de la Ley de la Memoria Histórica pa restituir el escarniu ocasionau po la permanencia de los moros nel pueblu. No. Na d´estravagancies. Ni esa comida va servise, como paez que ye l´última moa, sobre xóvenes, tersos y turxentes cuerpos femeninos, totalmente en porrica, cuyes carnes irán descubriéndose a medía que les viandes se vayan consumiendo y atragantandu, doblemente, al personal. No. No. Y no.


Ye que, felizmente, los organizaores de la citá Comía decidieron que a la misma van asistir nuestres muyeres. ¡Qué enrevesaos sois!. Nun dais una. Nun hai que llevar a la santa. No. Por exemplu, la tuya y la mía, que son galegues, farán el Camín de Santiagu, pero, nesti menester, tócayos cuadra. Tan convocaes les muyeres de Caborana. ¡Norabuena!. Co nelles, tras la fartura, recordaremos y reiremos entrañablemente.











PEPIN PHARMACIA

viernes, 8 de enero de 2010





En el Exilio hay mucha afición a la bicicleta. Y los colegas se juntan en el velódromo municipal a dar unas vueltas alrededor de su pista para luego partir, desde allí, a excursiones o marchas diversas, siempre de ida y vuelta. Estando en la instalación deportiva hace unos meses, circulando entre un grupo de aficionados, cuando se empieza a organizar una salida, soy invitado a compartirla:


  • - ¿Te vienes hasta Arrigorriaga?
  • - No. Qué va.
  • - Venga, joder, vamos a ver al Patxi, cagonlaostia.
  • - No. Nun m´apetez
  • - ¡Ayvalaostia! Qué es, ¿que no conoces al Patxi?
  • - ¿El de Tilina?
  • - Y, ¿quién es esa Tilina, pués?
  • - Joder, Tilina la del Cantiquín. La muyer de Pachu.
  • - ¡Ayvadios!. Si Patxi, el alcalde, es soltero y entero
  • - Tienes que conocerlo, tiene buena ilustración
  • - Y sabe tocar el txistu
  • - Y también la pandereta
  • - Y un poquito el acordeón
  • - Anda, ir a tomar por el culo por ahí, que solo vos falta decir que se llama Panthaleón.

Ante tamaña y convencedora insistencia no pude imponer mi criterio ni rehuir la excursión. Y nada mas empezar la marcha, al salir de la ciudad, hay que iniciar el ascenso de un alto, el llamado de Miraflores que, a pesar de su denominación, ya puedes mirarlo, como y de la forma que quieras, no verás ni una sola flor. Ni una. Ni g
rafiteada. Fijaros que se dice que las abejas del entorno tienen una enfermedad profesional y pulmonar, similar a nuestra silicosis, que les obliga a prejubilarse y permanecer en la colmena sesteando a las seis semanas de vida, de tanto snifar el carbonato cálcico del hormigón que copa, como manto gris, toda la ladera sur de la colina. Miel ácida.

La cuesta tiene pendiente uniforme, subiéndose con facilidad si se aborda con una marcha constante y el desarrollo adecuado, apropiados ambos a las condiciones de cada routier. Así me la tomo inicialmente, pero el grupo lleva otra velocidad, con una marcha mas de la que yo podía soportar sin llegar a la fatiga. Así que empiezo a ir aproximándome a la cola, para luego descolgarme y alejarme, poco a poco de ella, haciendo lo que los comentaristas televisivos del Tour llaman, profesionalmente, la goma. En esas estaba cuando se me acerca uno de ellos:


  • - Venga, hombre, no te quedes atrás
  • - Va esto un poco rápido pa mis condiciones físiques
  • - Venga, ¡nun se diga!
  • - Ostia, oye, por esi acentu, tu ¿ónde yes?
  • - Yo soy asturianu
  • - Joder, yo también. ¿De ónde?
  • - De un pueblín, que seguro que nun conoces
  • - Por qué no. ¿Cómo se llama?
  • - Caborana
  • - ¿Caborana?
  • - Sí, ta nel Conceyu de Aller
  • - Coño, si yo también soy de Caborana
  • - Ostia, vaya casualidá
  • - Sí
  • - Yo,… ye que fai 40 años que marché d´allí
  • - Yo también fai tiempu que falto del pueblu. Pero, dame razones tuyes.
  • - Yo llámome Pepín y trabayaba en la farmacia del pueblu
  • - Cojones, conózcote. Faígote tras el mostraor.
  • - ¿Si?
  • - Sí. Además, yeres ciclista. Y acuérdome de una carrera de ciclo cros que ganaste, que baxabeis a toa ostia desde los Cuarteles por la cuesta del llau de Ca Letrita
  • - Sí. Esi soy yo. Así que nun se diga. ¡Caborana!. Vamos palante.


Llegamos al alto como pudimos, entre recuerdos, y después, recurriendo a la inteligencia y rehuyendo los zig-zag y los múltiples desniveles y toboganes que nos separaban de la meta, acomodándonos furtivamente a reiterados atajos, cuando el grueso del grupo apareció por Arrigorriaga ya estábamos Pepín y yo con el Patxi, echándole una mano, él con la pandereta y yo con la txifla, y dándole un revoltijo al repertorio del folclore local por todo el panorama geográfico desde Santurce a Bilbao.







Pepín y el mismu Loroño tan tramando
como quitai a Bamontes el lideratu
del equipu nacional pal prósimu Tur






Así me reencontré yo con Pepín el de la Farmacia de Caborana, coequipier, en tiempos pretéritos, de Carmelina en las faenas del recetario.

Le perdí la pista durante unos meses. Y el otro día nos encontramos y me enseñó las fotos que gustosamente incorporé a la Sección de Semeyes del Blog.



Esta es la foto tomada cuando se rodó en Asturias la película “A mí, … ponme unes pingarates” de José María Forcau, con guión de Jean Stablinski, en la que intervino Pepín. Por eso aparece en ella, el primero por la izquierda, José Luis López Vazquez, protagonista del film. La película, es lo que tiene el neo-realismo, mantiene una cierta actualidad, ya que trataba de la vida y maneras de un director-preparador-masajista de un equipo ciclista que enfotaba todo su éxito deportivo al suministro a sus corredores, antes de cada carrera, de una personal poción mágica. Mas o menos, como el Doctor Ferreri que, con un método similar, consiguió para el Indurain cinco campeonatos franceses seguidos, años mas tarde. El título viene a cuento de la petición que uno de los esforzados de la ruta efectuaba, en cada carrera, solicitando suplicatoriamente algunas gotas extras mas de solisombra para añadir al potingue milagroso.

Solía abusarse del recurso de les gotuques como acompañante de la cafeína en las carreras de la época y recuerdo, a propósito, que estando una vez en la consulta del Don Alfredo Escupitera le trajeron, con carácter de urgencia, a un ciclista, en maillot y pantalón corto, que supuestamente había sufrido un desfallecimiento en las proximidades. Al poco tiempo, desde el interior, se escuchan las voces el Doctor:

  • - Joder. Quitáimelu p´allá. Esti lo que tién ye una moña de la ostia.
  • - ¡¡¡ El siguienteeee!!!

Y el siguiente fui yo. Ya recordareis lo que me recetó tras el enunciado de mi madre acerca de mi flacura y palidez manifiestas.

  • - Que se la menée menos. Ale,…
  • - ¡¡¡¡El siguienteeee!!!!



AÑU,... ¿TAN NUEVU ?

lunes, 4 de enero de 2010



Crisis:
Entamá pallá lantrón,
y uspiciá por quien debía fisgar
que nun pasara.
¡Hijoputón!

Contradición:
sin artiluxios de control ni respuesta,
la solución al problema,
enfótase nos mismos causantes.
¡Pazguata del pijo!

Resultau:
¿Nun quiés café?, romandela.
Despíos, paru, conxelación salarial, regulaciones d´empleu, fame,
pa munchos.
Mas riqueza, ríu revueltu, gratuites reformes estructutares,
pa los otros pocos.
¿Sonarávos?

Y, puntu y final.
Como que nun pasó na,
ale, ¡toma oca!, de puente a puente,
vuelta a empecipiar: hay que esfarraplar.

Mercar y mercar.
Sobre to de lo innecesario.
Belenes, lluces, escaparates, regalos.
Y, como la buena pipa,
torna a otra contradición, ésta de resultau:
Bolsos llenos pa los vendeores, ruina pa los seguiores del slogan.

¿Intentamos apeanos?