LA MADUREZ

jueves, 27 de septiembre de 2007





Por detrás de los Cuarteles del Segundu transcurría el camino real que iba desde la Fuente de Villaonga hasta Sinariego. Entre el camino y las escombreras posteriores había unas huertas que habían sido formadas aportando sobre el escombro tierra vegetal en abundancia. Y justo en una esquina, a pié de la falda de la escombrera, había un manantial que aparecía en forma de pozo que se regulaba naturalmente vertiendo sus sobrantes a la hoy inexistente Reguera de Sinariego. El pozo se ubicaba en el espacio de la huerta de la Tía Regina, lo que no impedía el uso de todos los colindantes para el riego de sus tierras ya que los romanos de La Carisa habían descendido hacía 2000 años hasta el Segundu y enseñado con sus casos prácticos de derecho que el agua, apareciera donde apareciera, no era propiedad del dueño de la finca donde fluía el líquido, sino de titularidad y uso comunal. Y buena y sabia era la Tía Regina como para no dejar usar el agua a quien la necesitara.

Yendo yo un día con mi güela al Pozo referido anteriormente a sacar un cubo de agua, a la testera del sol, sobre una tchávana de pizarra brillante, había un sapón con los güeyos regilaos, mirándonos fíjamente. Y en eso que empieza a hablar. Yo, todo acojonado, me escondo tras los sayones de mi güela, pero prestando la debída atención a la conversación que se iniciaba en aquel momento.

  • - Dame un besu, anda, dame un besu – espetoi el sapón a mi güela – y convertireme, por arte de birlibirloque, nun fermosu príncipe.


Mi güela, queda como embelosá, atenta eso sí, pero en sin contestar.

  • - Que osties pasa – sigue el sapón – qué ye, que nun quiés un principe fermosu ?


Mi gúela quieta, plantá, ensin movese ni una pulgá, como aguantando el tirón. Ostia, nun veais que tirantez. Al final, tras un silenciu que me paició eternu, solmenayi la vieya ( güei diríase la mujer madura )

  • - Siéntolo nel alma, …..pero a estes altures de la mió vía, interésame mas un sapón que ye capaz de falar, qun príncipe superfermosu


El sapón pegó un saltu de ladedios y tornó pal fondu´l pozu. Ante la cara d´asombru que yo debía tener mi güela solo acertó a dicime:

  • - Fíu míu, ahora nun lo entenderás, pero esto ye la madurez.

Seralo, pensé entoncenes yo, y ahora,...recuérdolo. Y sigo soñando con la mió ranona que tará ansiosa esperandome na fuentona, con sus labios contorneaos y carnosos,...a puntu dar el saltu máxicu a Princesa del Canamal





5 comentarios:

El gallu dijo...

Lo de la MADUREZ, me pareció estupendo.No se puede escribir un contenido tan amplio en un espacio tan pequeño.Yo creo que lo que tienes que hacer es recopilar todas estas historias y otras, y escribir un libro. Como decía el poeta,"Siempre hay viento favorable para el marinero que sabe a donde ir".Abrazu.

El Exiliau dijo...

Gallu:

Nun se por que me da, ...que debes ser un amigu.

Gallu: eso ya lo fadrán otros. A mi tocome vivir tou esti libru, que ye real e históricu, y solo fago que tirar de los recuerdos...

Gracies de toes formes...¿tas dispuestu a financialu?...jejeje

Un de Comeniencia dijo...

Exiliau:

Tuviste unos güelos de la ostia.

Anónimo dijo...

Qué bonita historia........
Sinariego... dicen que es un lugar mágico, qué otra cosa podría ser.........
Felicitaciones

El Exiliau dijo...

..No sé de donde nos llega esti Anónimu.

...Pero, palgún de nosotros Sinariego yera´l pueblu al que había que subir tos los díes a por la leche, castañeru arriba

...pa mi tién el encantu especial de haber conocío allí a unos individuos de Ganímides que taben faciendo una labor de campu humanoide, que ya vos contaré la historia.

...Y tién,....microclima

...Y ahora, súbese en coche